Unos lo tildarán de oportunismo, otros de adecuación a los tiempos actuales, otros de necesidad y otros simplemente lo ignorarán. Lo que no se le escapa a nadie es el papel fundamental que juega la red y las nuevas tecnologías en la sociedad actual, algo que no está siendo desaprovechado por los gabinetes de comunicación de los partidos políticos para intentar ganar las e-lecciones.
La fe mueve montañas, e Internet y las redes sociales votantes.
Asi de claro lo vieron el candidato demócrata Barack Obama en las elecciones de los EEUU del 2008. Asesorado por Chris Sacca, definieron una revolucionaria y exitosa estrategia en los medios digitales. Barack Obama se convirtió en el primer candidato que renunciaba a los fondos públicos para la financiación de su campaña electoral algo que sorprendido a propios y a extraños, y que seguramente atrajo también la admiración y simpatía de muchos ciudadanos. A través de la masiva movilización de usuarios llevada a cabo por Internet mediante las redes sociales, las cuales por aquel entonces no estaban tan difundidas ni tan desarrolladas como lo están en la actualidad, Barack Obama no solo consiguió difundir su programa y sus ideales, sino que vió como miles de simpatizantes realizaban pequeñas donaciones a la causa, obteniendo más de 264 millones de dólares, una cifra muy superior a la del candidato republicano John McCain (88 millones).
Esto marcó un antes y un después en la utilización de Internet y las redes sociales en las estrategias políticas, lo que se conoció como política 2.0.
En nuestro país, la incursión en la utilización de las nuevas tecnologías para fines electorales viene a complementar la estrategia multicanal, offline-online, de los partidos políticos. Prensa, radio y televisión han sido durante mucho tiempo los canales utilizados para difundir los candidatos y sus mensajes, generar opinión, movilizar a la ciudadanía y fomentar la participación. ¿Quién no recuerda los debates entre González y Aznar?.
En el mundo 2.0, estos formatos se transforman en blogs, podcast o streaming, llegando de forma inmediata a miles de consumo-votantes. La posibilidad de actualizar y crear nuevos contenidos, la interactividad con los usuarios, la programación a la carta, la retransmisión online de los mítines, las agendas de los candidatos, sus gustos, etc… etc... son elementos que dotan a la red de un poder imbatible. Y todo esto ya, on-demand, donde (dirigiéndose al Congreso, en una conferencia, en el hotel...) y cuando sea necesario y con unos costes mucho menos gravosos que los medios tradicionales.
Además de esto, y como no podía ser de otra forma, el fenómeno de las redes sociales tampoco ha pasado desapercibido para la e-política española. Con más de 15 millones de usuarios en Facebook, 10 en Tuenti y casi 3 millones en Twitter en nuestro país, los partidos y los candidatos se han sumergido en el social media para cerrar el círculo de su estrategia online.

Anécdotas están pasando muchas, aunque me quedo con dos hastags difundidos en Twitter: #RubalcabaSi y #preguntaleamariano. La clara intención de los gestores de los perfiles de twitter (@conRubalcaba y @marianorajoy) de crear interactividad con sus followers, se volvió en estos dos casos en contra de sus candidatos, dada la infinidad de comic-tweets que se generaron. Aquí van algunos ejemplos.
Esta claro que este tipo de comentarios no son más que un síntoma de la poca credibilidad que nuestros políticos tienen hoy en día, y que a muchos ciudadanos, hartos de hipocresía, comentarios de salón, decisiones de ida y vuelta, corrupción, etc... les parecen exactamente eso, una tira cómica de mal gusto, que está llevando a un desgaste continuo en nuestra democracia, la cual requiere de los ajustes necesarios para que los ciudadanos se sientan más identificados y crean en esta forma de gobierno, como una forma óptima para dirigir la sociedad.
Pero esto también son las redes sociales. Libertad para opinar, preguntar, contestar y expresar.
La tremenda crisis que nos azota requiere de soluciones conjuntas, soluciones globales que den estabilidad y credibilidad a los mercados. No vale mirar hacia otro lado, no valen los parches de morfina. Hay que mojarse, hay que cojer el toro por los cuernos, y eso es exactamente lo que esperamos de nuestros políticos, valor para definir con claridad las causas que han llevado a esta situación y acometer las reformas estructurales necesarias para salir de esta pesadilla.
Mucho, pero mucho, se van a tener que esforzar los partidos políticos y sus candidatos en explicar a los ciudadanos todo el conjunto de despropósitos que se han cometido. La falta de confianza y la carencia de estímulos ya no están solo en la economía, también la tenemos los ciudadanos para con nuestros representantes.
Y mientras esto siga así se merecen que: #nolesvotes.
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