El pasado mes de agosto, publicaba el articulo “Bye, Bye Mister Jobs”, cuando conocía la noticia de que Setve Jobs dejaba de ser el CEO de Apple. La decisión hacía entrever un claro empeoramiento en su salud, y el 5 de octubre de 2011, las peores previsiones se han confirmado con la noticia del fallecimiento del “genio de la manzana maravillosa”.
Think Different, eslogan que utiliza Apple en sus campañas publicitarias definía claramente el carácter de Jobs. Steve Jobs era un personaje diferente con unos pensamientos y una visión diferentes, un personaje peculiar como lo son casi todos los genios y para el que se han agotado todos los calificativos: perfeccionista, pasional, fanático, excéntrico, visionario, mediático, meticuloso, revolucionario, etc… un líder absoluto que supo llevar y contagiar toda su ilusión y pasión por su trabajo a todos aquellos que le rodeaban, convirtiendo a su compañía en una perfecta máquina de hacer caja.
Steve Jobs sentía y creía en lo que hacía, y eso se notaba, se transmitía, a la vez que se convertía en una sobredosis extraordinaria para sus colaboradores y empleados, mejor seguramente que cualquier otro incentivo.

Steve Jobs despertaba admiración para muchos, repulsa para otros, pero nadie dudaba de su capacidad para innovar y ver donde otros ni tan siquiera atisbaban tinieblas. Era un perfeccionista inconformado. ¿Quien no recuerda las presentaciones de productos que hacía Jobs?. En ellas, al igual que en todo su trabajo, Steve realizaba una performance increíble. Cerremos los ojos y hagamos un poco de memoria.
Steve Jobs aparecía por un lado del escenario, con un caminar tranquilo, ataviado con unas zapatillas deportivas, unos simples pantalones vaqueros desgastados y un jersey negro, eso si, siempre con las mangas remangadas para que de esta forma sus manos tomaran el protagonismo que merecían en las demostraciones de sus productos.
La sala también se integraba en la escena. Luz tenue, fondos oscuros. El protagonista, su producto magistral, aparecia en escena con una gran iluminación enfocandolo, algo que levantaba a los asistentes de sus butacas a la vez que se oía un gran ohhhh en el ambiente..
Manos y producto formaban un binomio inseparable con una puesta en escena simplemente perfecta. Asi era Jobs.
Jobs revolucionó la industria tecnológica e informática con los ordenadores Mac y su sistema operativo de ventanas, o con el IPAD, un concepto de tableta táctil poco entendido al principio, pero que hoy en día está siendo copiado a marchas forzadas dada su tremenda aceptación entre los usuarios.
También cambió el mercado de la telefonía con la aparición de los Smartphones o teléfonos inteligentes como el Iphone, o la música, con el Ipod, convirtiendo a Itunes en la tienda de música más grande del mundo y rompiendo el paradigma que hasta entonces existía en el mercado discográfico.
Pero Steve Jobs también supo dar negocio a las compañías de software, dotando a las aplicaciones de un papel principal en toda su estrategia (más de 10.000 millones de descargas) y siendo estas la guinda del pastel ideal para todos estos dispositivos, ofreciendo así a los usuarios un sinfín de aplicaciones que colman cualquier necesidad y que aportan, sin duda alguna, un valor diferencial frente a sus competidores.
Todas estas piezas conforman un engranaje perfecto que han hecho que Apple ruede magistralmente a lo largo de estos años, convirtiéndose en una marca icono creadora de tendencias e ilusiones para millones de usuarios.
¿Era o no un genio?.
Para terminar me gustaría citar una de las fráses que el propio Steve Jobs suscribió, y que hoy más que nuca, adquiere una gran relevancia.
"Ser el hombre más rico del cementerio no es lo que más me importa. Irme a la cama diciendo, hemos hecho algo maravilloso, es lo que realmente me preocupa."
Descanse en paz.
Bienvenido a eshorade, un espacio donde comentaremos las últimas tendencias en tecnologías de la información y las comunicaciones y su influencia en el mundo empresarial.



