Una frase muy típica que siempre tenemos en nuestro vocabulario, ya que el tiempo es de vital importancia en nuestra vida y se ha convertido en la referencia de nuestra sociedad.

Nuestro día a día gira en torno al reloj, para despertarnos, llevar al colegio a nuestros hijos, ir al trabajo, hacer la compra, comer, dormir, etc. unas tareas programadas con una precisión exacta, ya que la mayoría de las veces no nos podemos permitir el menor contratiempo o imprevisto.
Si, esto es la sociedad actual, una sociedad en tiempo real, en directo y sin ninguna posibilidad de pausa (ni siquiera publicitaria), donde frases como la del poeta Calderón de la Barca,
Afortunado el hombre que tiene tiempo para esperar
, no hacen sino corroborar la adicción a la velocidad de estos tiempos, recordando con nostalgia virtudes valoradas antaño como la reflexión, la paciencia o la meditación.
En el mundo empresarial las cosas no son distintas. La globalidad y la velocidad de los mercados, han roto las reglas del juego. La competición se ha abierto, es un "todos contra todos", en el que tener ventaja hoy ya no es tan importante, porque mañana (o incluso esta tarde), esa ventaja puede ser copiada en cualquier parte del mundo. Esto es la sociedad actual, la sociedad online, la sociedad de Google, Youtube o Facetbook, donde todo se transmite a la velocidad de la luz, y donde la tecnología no ha hecho más que aportar autopistas sin límite de velocidad, donde se permiten adelantamientos por cualquier dirección.
Estos son los pilares sobre los que se basa “eshorade”, actualidad, tecnología, innovación y empresa, y sobre los que me gustaría compartir y debatir mis experiencias. Bienvenidos a “eshorade”, donde espero, que duarnte unos minutos al día, puedas dejar de mirar el reloj e intercambiar impresiones con nosotros sobre estos temas.
Bienvenido a eshorade, un espacio donde comentaremos las últimas tendencias en tecnologías de la información y las comunicaciones y su influencia en el mundo empresarial.



